11.6.14

Del día que vi a Daniel Johnston (o como la esperanza muere al último)


La calidad de un concierto no podemos darla por la duración del mismo. He visto a bandas tocar únicamente 25 minutos y me han gustado pero su tiempo en el escenario ha sido definido por su baja popularidad, por su calidad de teloneros. Lo que presencié el pasado 17 de mayo superó todas mis expectativas y antes de comentarlo me gustaría dar un preámbulo.


Comencé a escuchar a Daniel Johnston hace relativamente muy poco tiempo y todo fue pura casualidad. La música me ha gustado desde siempre, caso similar al del fútbol o los cómics, sin embargo hasta hace poco más de tres años me clavé mucho descubriendo bandas que jamás había escuchado (siempre hay música por descubrir) Fue el año pasado, estaba muy metida con músicos hombres, Nick Drake por ejemplo, y llegó un Daniel Johnston. Lo primero que escuché de él fue el bizarro Hi, how are you, investigué un poco y noté que era popular en el submundo. Poor you se convirtió en mi favorita, me provocaba terror, melancolía. Después llegó Fun, mi álbum favorito de DJ; podrá no ser el mejor músico del mundo pero cuando la música te transmite algo ésta debe ser valorada. Canciones casi autobibliograficas que te hablan de un humano desolado, paranoico, sin esperanza del todo... me cautivaron, me hice fan sin más.

Me hice una playera, apliqué el diy y si, eso me hace más fan (obviamente no). Me enteré dos meses antes de que vendría y no hice nada al respecto, me puse muy feliz pero eso no significó nada. Una semana antes seguía sin boleto. Un día antes, salí con mis amigos de la universidad, me puse muy borracha y no dejaba de hablar de sus cualidades como músico (Oda a Daniel Johnston) aún sin boleto sabía que no podía faltar.

El día del concierto me levanté sin más. Antes de partir realice otros deberes. Pase a la biblioteca y a las cinco me dispuse a ver a CLUBZ, banda mexicana popular entre los curadores de festivales nacionales, los vi sola y eso estuvo bien, me pusieron a bailar, lo disfruté. Terminando caminé a Salón Covadonga, evitaba ver a los asistentes, pase por una coca cola muy fría y llegué, ¡por fin mi boleto! No me dolió dejar ahí mi dinero, todo valdría la pena. Los horarios iban atrasados, quería ver a Tino el Pingüino, encontré a amigos. Vimos un poco a Los Blenders, Las Pipas de la Paz y ¡ya era hora! Una fila enorme esperaba por ingresar al primer piso de Salón Covadonga, una fila contraria esperaba por Tino el Pingüino dos horas después del horario oficial sin embargo se mostraban entusiastas al antihéroe favorito.

Hice un ligero berrinche antes de ingresar al foro pero en cuanto estuve dentro corrí, no podía perderme ni un solo momento del músico que nos muestra algo más que la misma música. Lo logré, unas cuantas personas atrás pero fue como lo imaginé, verlo sola, tal como él me ha enseñado, estar sola no está mal, resulta bien si no encuentras a tu Laurie. Describir el concierto me es imposible, terminando abrace a la primera persona de confianza a quien vi, mi emoción estuvo al límite, me sentí llena, es increíble que una persona pueda transmitir de tal manera sus sentimientos mediante algo tan "común" como la música, tengo que reconocerlo, lloré mientras realizó el cover a The Beatles, pensar en todo y en nada, pensar en el presente, en las personas, con Rock&Roll/Ega no pude más "Rock and roll save my soul" . No es el mejor concierto de mi vida, es uno de los mejores momentos de mi vida.

Daniel Johnston, 17-05-14, Salón Covadonga.  Foto por Kevin F.
Lo demás fue ganancia, estar con mi mejor amigo  (aunque un poco desesperado), escuchar justo las palabras que querías escuchar, The Growlers estuvieron excelentes, bailamos, nos abrazamos, echamos mierda y al final un buen sabor de boca.

Excelente diecisiete de mayo de dosmilcatorce, fechas bonitas que no se olvidan.

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