17.9.16

Todo volvía al mismo punto de inicio: Yo.



Hace muchos años tuve una amiga que decía todo lo que pensaba, absolutamente todo, más o menos como yo. Era de aquéllas personas que sienten demasiado, se estresan, se involucran con las personas, son empaticas y eso las llega a afectar más que beneficiar. Una vez, contándole sobre un amor fallido me miro a los ojos y me dijo "Te envidio tanto, porque me doy cuenta que tú quieres con todas tus fuerzas, no como yo que quiero a cualquiera para sentir algo" En aquél momento lo tome como un simple halago de los muchos que me hacía, ella era ese tipo de persona y yo casi nunca comprendía lo que me decía.

Pasaron los años y ella desapareció en la órbita de las viejas amistades, la extraño tanto porque no estuvo en el funeral de mi madre ni en mis últimos intentos de hacer bien las cosas, alguna vez la vi en la Facultad pues su sueño era estudiar Literatura o algo similar y ahí estuvo, muchas veces quise saludarla por el siempre gusto de ver su expresión de sorpresa pero nunca lo hice, muy en el fondo solo quería hablar con ella una vez más. 

Hoy en día, aquel "halago" aún retumba en mis pensamientos ¿sera cierto? ¿seguiré siendo la misma persona que fui en preparatoria? ¿en dónde está ahora mi amiga? Ha pasado tanto tiempo, tantas experiencias y tantas amistades pero nadie importante, nadie que nos quite el sueño.

Ojalá pronto pueda encontrar un equilibrio entre lo que siento, lo que quiero y lo que debo hacer. Quiero ser lo mejor para quien-deba-ser* pero antes de eso quiero ser lo mejor para mi y de momento todo puede seguir su curso, no me voy a culpar por sentirme así.

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